Más de 600.000 búsquedas al año en España tienen la misma estructura: cuánto cobraré de pensión si gano tal cantidad. La pregunta es razonable. El sistema de pensiones tiene fama de opaco, y la mayoría de personas llega a la recta final de su vida laboral sin haber hecho un cálculo serio ni una sola vez. Este artículo responde esa pregunta de forma directa: con tablas por rango salarial, ejemplos concretos y las variables que más cambian el resultado final.
Lo primero que conviene aclarar es que la pensión no depende solo del salario. Depende del salario durante los últimos 25 años, de cuántos años se ha cotizado y de a qué edad se solicita la jubilación. Quien gana 2.000 euros al mes pero ha cotizado solo 20 años cobra bastante menos que quien ganaba 1.500 pero lleva 38 años en el sistema. El salario importa, pero no lo es todo.
Con esa advertencia sobre la mesa, aquí está la guía más práctica que vas a encontrar sobre este asunto.
Tabla de contenidos
Cómo funciona el cálculo: lo imprescindible
El sistema español calcula la pensión en dos pasos. Primero determina la base reguladora, que es el promedio de las bases de cotización de los últimos 25 años. Después aplica un porcentaje que depende de los años cotizados. El resultado es la pensión bruta mensual, que se paga en 14 mensualidades al año (doce ordinarias más dos pagas extras en junio y noviembre).
La base reguladora: el promedio que más pesa
La base de cotización no es el salario neto ni exactamente el salario bruto. Es la cantidad sobre la que cotizan empleado y empresa, e incluye el salario fijo y la mayoría de complementos. Tiene dos límites importantes: un suelo mínimo que varía según el grupo de cotización, y un techo máximo único para todos los trabajadores.
En 2026, la base máxima de cotización ronda los 5.100 euros mensuales. Por encima de esa cifra, cualquier salario adicional no suma nada a la pensión futura. Es el techo de cristal del sistema: quien gana 8.000 euros al mes cotiza igual que quien gana 5.100. Para calcular la base reguladora, la Seguridad Social promedia las bases de los últimos 300 meses (25 años), actualizando los más antiguos según el índice de precios al consumo.
El porcentaje según los años cotizados
El segundo factor es el número de años que se han cotizado a lo largo de toda la vida laboral. Con 15 años, el porcentaje aplicable es el 50% de la base reguladora. A partir de ahí, cada año adicional sube ese porcentaje, aunque a ritmos distintos según el tramo:
| Años cotizados | Porcentaje aplicable | Incremento anual aproximado |
|---|---|---|
| 15 años | 50% | — |
| 20 años | ~63% | +2,6% por año (tramo 16-25) |
| 25 años | ~76% | +2,6% por año (tramo 16-25) |
| 30 años | ~85% | +1,9% por año (tramo 26-35) |
| 35 años | ~94% | +1,9% por año (tramo 26-35) |
| 37 años | 100% | +3% por año (tramo final) |
| 38+ años | Posible bonificación adicional | Variable según reforma vigente |
El umbral de los 37 años cotizados es el objetivo que marca el sistema reformado para acceder al 100% de la base reguladora. Quien llega a esa cifra sin jubilarse anticipadamente cobra la pensión completa que le corresponde por sus bases de cotización. Para profundizar en cómo se articula este porcentaje con los años de carrera, el artículo sobre el porcentaje de pensión según los años cotizados lo explica con más detalle.
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Tabla general: cuánto cobrarás según tu salario y años cotizados
Las cifras siguientes son estimaciones orientativas basadas en una carrera laboral continua con el salario indicado durante los últimos 25 años. No tienen en cuenta lagunas de cotización, periodos de desempleo ni situaciones especiales. Sirven como punto de partida, no como garantía.
| Salario bruto mensual | Pensión estimada (25 años cotizados) | Pensión estimada (30 años cotizados) | Pensión estimada (37 años cotizados) |
|---|---|---|---|
| 1.000 €/mes | ~710 € → mínimos aplicables | ~820 € → mínimos aplicables | ~950 € (mínimo garantizado) |
| 1.200 €/mes | ~760 € → mínimos aplicables | ~870 € → posibles mínimos | ~980 € (zona mínimos) |
| 1.500 €/mes | ~860 € | ~1.060 € | ~1.200 € |
| 1.800 €/mes | ~1.030 € | ~1.270 € | ~1.450 € |
| 2.000 €/mes | ~1.140 € | ~1.410 € | ~1.610 € |
| 2.500 €/mes | ~1.430 € | ~1.770 € | ~2.020 € |
| 3.000 €/mes | ~1.720 € | ~2.120 € | ~2.420 € |
| 3.500 €/mes | ~2.000 € | ~2.470 € | ~2.820 € |
| 4.000 €/mes | ~2.290 € | ~2.820 € | ~3.200 € |
| 5.000 € o más | Variable → tope máximo aplicable | Variable → tope máximo aplicable | ~3.400-3.500 € (pensión máxima) |
Todas las cifras son brutas y en 14 pagas. El importe neto depende de la retención del IRPF aplicable, que a su vez depende del nivel total de ingresos y la situación personal. Un artículo específico sobre cómo estimar la diferencia entre pensión bruta y neta lo aclara con ejemplos reales.
Análisis detallado por rango salarial
Si ganas entre 1.000 y 1.300 euros al mes
Este tramo es donde el sistema muestra más claramente su suelo de protección. Los trabajadores con salarios en torno al SMI o ligeramente por encima suelen cotizar por la base mínima de cotización de su grupo profesional, que en 2026 ronda los 1.381 euros mensuales para la mayoría de los grupos generales. Eso significa que, aunque el salario real sea de 1.000 o 1.100 euros, la base de cotización que consta en el sistema es mayor. Es una ventaja relativa, pero insuficiente para generar una pensión alta.
Tras 37 años de carrera continua, la pensión resultante rara vez supera los 960-1.000 euros brutos mensuales. En muchos casos, la pensión calculada cae por debajo del umbral mínimo garantizado, y la Seguridad Social aplica un complemento a mínimos que eleva la prestación hasta ese umbral. En 2026, la pensión mínima de jubilación ordinaria para mayores de 65 años con cónyuge a cargo supera los 950 euros al mes.
El complemento a mínimos no es automático: requiere que los ingresos totales del pensionista (incluyendo rentas del capital u otros ingresos) no superen un límite establecido cada año. Quien tiene una pequeña propiedad alquilada o ciertos ingresos adicionales puede perder el complemento aunque su pensión contributiva sea baja.
Si ganas entre 1.300 y 1.800 euros al mes
Es el tramo donde se concentra gran parte de la clase trabajadora española. Una persona que ha ganado de forma estable 1.500 euros brutos al mes durante toda su carrera obtiene una base reguladora de aproximadamente 1.380-1.500 euros, dependiendo de cómo hayan evolucionado sus bases a lo largo de los 25 años de referencia.
Con 37 años cotizados, la pensión resultante ronda los 1.150-1.350 euros brutos mensuales. Con 30 años, baja a la horquilla de 1.000-1.150 euros. Con 25 años, la pensión puede rozar de nuevo los umbrales mínimos en la parte baja del tramo.
Este rango es especialmente sensible al efecto de las lagunas de cotización: años sin cotizar por desempleo, excedencias o trabajo informal reducen la base reguladora media y pueden rebajar la pensión de forma significativa. Un año de laguna no cubierto no es trivial: puede costar entre 30 y 60 euros mensuales de pensión durante toda la jubilación.
Si ganas entre 1.800 y 2.500 euros al mes
Este tramo produce pensiones que en la mayoría de los casos se sitúan claramente por encima del mínimo garantizado y por debajo del máximo. Es la zona donde la relación entre salario, años cotizados y pensión funciona de forma más lineal y predecible.
Para un salario habitual de 2.000 euros brutos al mes y 37 años de cotización, la base reguladora típica se sitúa cerca de 1.950-2.050 euros, y la pensión resultante oscila entre 1.550 y 1.680 euros mensuales. Con 30 años, esa cifra baja al entorno de 1.350-1.500 euros.
A 2.500 euros de salario, con 37 años cotizados, la pensión puede alcanzar los 1.900-2.100 euros brutos mensuales. Es un resultado razonable, pero hay que tener en cuenta que supone una tasa de sustitución (la relación entre la pensión y el último salario) de aproximadamente el 80-85%, que irá reduciéndose conforme los salarios suban más rápido que las pensiones en los próximos años.
Si ganas entre 2.500 y 3.500 euros al mes
Aquí empieza a notarse un fenómeno interesante: la pensión crece con el salario, pero la tasa de sustitución empieza a caer. Quien gana 3.000 euros y cotiza 37 años puede obtener una pensión de alrededor de 2.400 euros, lo que supone una tasa de sustitución del 80%. No está mal en términos nominales, pero si ese profesional estaba acostumbrado a cierto nivel de vida, puede notar el salto.
Este es el tramo donde más sentido tiene plantearse complementos privados: planes de pensiones, seguros de ahorro o simplemente inversión acumulada, porque la diferencia entre el último salario y la pensión empieza a ser económicamente relevante.
Un salario de 3.500 euros brutos mensuales con carrera larga (37 años) produce una pensión estimada de 2.700-2.900 euros, ya rozando cifras que empiezan a acercarse al techo del sistema.
Si ganas entre 3.500 y 5.000 euros o más al mes
A partir de cierto nivel salarial, la pensión deja de crecer proporcionalmente. La razón es la base máxima de cotización: en 2026, cualquier salario que supere aproximadamente 5.100 euros mensuales cotiza exactamente igual que ese límite. El exceso no genera derechos adicionales de cara a la pensión futura.
La pensión máxima en 2026 ronda los 3.400-3.500 euros brutos al mes (en 14 pagas). Es el techo absoluto, independientemente de lo que se haya cotizado. Esto significa que dos trabajadores con salarios muy distintos —uno de 5.000 euros y otro de 12.000— pueden acabar cobrando exactamente la misma pensión.
Para quienes se encuentran en este tramo, la planificación financiera previa a la jubilación no es una opción agradable: es una necesidad práctica si quieren mantener su nivel de vida.
El efecto de los años cotizados: una variable que se subestima
La mayoría de las personas calcula su pensión pensando en su salario actual. Ese es el error más común y el más costoso. Lo que realmente determina la pensión es la media de los salarios de los últimos 25 años, no el salario del último día de trabajo.
Alguien que ha cobrado 3.000 euros al mes los últimos cinco años pero ganaba 1.500 euros hace quince tendrá una base reguladora mucho más baja de lo que espera. La media de esos 25 años puede quedarse en 2.200 o 2.300 euros, y la pensión resultante reflejará esa realidad, no el salario final.
Por otro lado, los años cotizados afectan directamente al porcentaje aplicable. La diferencia entre 30 y 37 años de cotización puede suponer entre un 15% y un 18% más de pensión. En términos absolutos, para una base reguladora de 2.500 euros, esa diferencia equivale a unos 375-450 euros mensuales más de pensión. Durante 20 años de jubilación, eso son más de 100.000 euros.
| Diferencia de años | Base reguladora 1.500 € | Base reguladora 2.500 € | Base reguladora 3.500 € |
|---|---|---|---|
| De 25 a 30 años (+5 años) | +~135 €/mes | +~225 €/mes | +~315 €/mes |
| De 30 a 35 años (+5 años) | +~115 €/mes | +~190 €/mes | +~265 €/mes |
| De 35 a 37 años (+2 años) | +~90 €/mes | +~150 €/mes | +~210 €/mes |
Estas cifras explican por qué alargar la vida laboral unos pocos años, incluso a media jornada, puede tener un impacto mensual considerable durante décadas. No es solo una cuestión de principios sobre el trabajo: es aritmética pura.
De bruto a neto: lo que llega a la cuenta corriente
La pensión calculada por la Seguridad Social es siempre bruta. Lo que aterriza en la cuenta del jubilado es el neto, una vez aplicada la retención del IRPF. Y aquí la diferencia puede ser notable.
Las pensiones de jubilación tributan como rendimientos del trabajo en el IRPF. La retención aplicada depende del importe de la pensión, la situación familiar y las circunstancias personales del pensionista. Como referencia general:
| Pensión bruta mensual (14 pagas) | Retención IRPF aproximada | Pensión neta estimada |
|---|---|---|
| Hasta 1.200 € | 0% – 2% | ~1.180-1.200 € |
| 1.200 € – 1.600 € | 2% – 8% | ~1.100-1.570 € |
| 1.600 € – 2.200 € | 8% – 13% | ~1.390-2.020 € |
| 2.200 € – 3.000 € | 13% – 18% | ~1.800-2.610 € |
| Más de 3.000 € | 18% – 22% | ~2.340-2.790 € |
Las retenciones son orientativas. La cifra real depende de muchos factores: deducción por discapacidad, mínimo familiar, otras fuentes de renta. Lo prudente es calcular la pensión neta a partir de la declaración anual de IRPF y no asumir que el bruto es el dinero disponible.
Factores que pueden cambiar el resultado de forma significativa
Lagunas de cotización
Los periodos sin cotización —desempleo sin prestación, trabajo en economía informal o excedencias voluntarias— generan lagunas que pueden reducir la base reguladora o incluso impedir el acceso a la pensión contributiva si se cae por debajo del mínimo de 15 años cotizados. El sistema las integra de forma parcial si el periodo de laguna cae dentro de los últimos 25 años de referencia, pero lo hace con bases mínimas, no con el salario habitual. El resultado es una media más baja y, por tanto, una pensión menor.
Jubilación anticipada
Jubilarse antes de la edad ordinaria (en 2026, 66 años y 8 meses para quienes no tengan 38 años y 3 meses de cotización; 65 años para quienes sí los tengan) implica aplicar coeficientes reductores. Cada mes de adelanto resta un porcentaje a la pensión que se calcula según el tipo de jubilación anticipada y los años cotizados. En la anticipada voluntaria, los recortes pueden superar el 20% de la pensión total para anticipos de cuatro años.
Dicho de otro modo: mismo salario, mismos años cotizados, pero jubilarse cuatro años antes puede suponer cobrar 300 o 400 euros menos al mes el resto de la vida.
Convenio especial con la Seguridad Social
Quien deja de trabajar y quiere seguir cotizando para mejorar su futura pensión puede suscribir un convenio especial con la Seguridad Social. Es especialmente útil para quienes se encuentran cerca de la jubilación y tienen lagunas que quieren cubrir, o para quienes han dejado de trabajar por cuenta ajena pero no quieren que la base reguladora se vea perjudicada por bases de los primeros años de carrera, cuando los salarios solían ser más bajos.
Trabajar a tiempo parcial
El trabajo a tiempo parcial cotiza de forma proporcional. Un trabajador que lleva diez años a media jornada tendrá esos diez años computados de forma reducida tanto en bases como en porcentaje aplicable. La reforma de 2023 mejoró la situación de los trabajadores a tiempo parcial, pero no los equipara completamente a los de tiempo completo en todos los supuestos.
Carreras mixtas por cuenta propia y ajena
Quien ha combinado periodos como trabajador por cuenta ajena (régimen general) con etapas como autónomo (RETA) tiene lo que se llama una carrera mixta. El cálculo en estos casos tiene sus propias reglas, especialmente si las bases de cotización en el RETA han sido muy distintas a las del régimen general. No siempre sale a cuenta haber cotizado por la base mínima de autónomo durante años.
Cómo verificar y mejorar tu estimación personal
El primer paso es revisar el informe de vida laboral, que se puede obtener de forma gratuita en la sede electrónica de la Seguridad Social con certificado digital, Cl@ve o mediante el servicio de consulta sin certificado. El informe detalla cada empresa, régimen y periodo cotizado. Es el documento de referencia: si hay errores, hay que reclamarlos antes de solicitar la jubilación, no después.
El segundo paso es consultar el informe de bases de cotización, más detallado que la vida laboral, donde constan las bases mes a mes de los últimos años. Este informe permite estimar con bastante precisión la base reguladora futura.
La propia Seguridad Social ofrece una herramienta de estimación en su web, aunque sus resultados son orientativos y no vinculantes. Para un cálculo más preciso, es recomendable usar los datos reales de las bases de cotización de los últimos 25 años.
Un aspecto que conviene comprobar es si existen periodos de desempleo con prestación que hayan generado cotización. Los periodos de cobro de paro contributivo sí cotizan, aunque a bases distintas al salario. Conocer ese detalle puede modificar notablemente el resultado del cálculo.
Para entender mejor cómo se construye la base reguladora con un ejemplo práctico y cifras reales, el artículo sobre la base reguladora con ejemplo numérico es un punto de partida muy útil antes de hacer cualquier estimación propia.
Los errores más frecuentes al estimar la pensión propia
Usar el salario actual como referencia única
Es el error más extendido. La base reguladora promedia 25 años. Si los primeros quince de carrera fueron a salarios mucho más bajos —como suele ocurrir—, la media final puede quedar muy por debajo del último sueldo. El resultado es una pensión que sorprende, siempre a la baja.
Ignorar las pagas extras en el cálculo
La base de cotización incluye las pagas extraordinarias prorrateadas. Quien cobra dos pagas extras al año tiene una base mensual de cotización algo superior al salario ordinario mensual. Ignorar esto lleva a subestimar ligeramente la pensión.
Confundir mensualidades con ingresos anuales
La pensión se paga en 14 mensualidades, pero a efectos comparativos con el salario (que también se puede cobrar en 14 o 12 pagas según el convenio) hay que tener cuidado con las comparaciones. Quien cobra su salario en 12 mensualidades y compara con la pensión en 14 puede hacer una cuenta errónea.
Asumir que la pensión se cobra desde el día de la solicitud
La pensión tiene un hecho causante, que es la fecha en que se generan los derechos a cobrarla. El pago normalmente comienza el mes siguiente a la solicitud, no de forma retroactiva. Quien tarda meses en solicitar la pensión tras dejar de trabajar puede perder mensualidades. La solicitud debe hacerse tan pronto como se cumplan los requisitos.
No considerar el impacto de la jubilación anticipada
Muchas personas descubren tarde que jubilarse dos o tres años antes de la edad ordinaria recorta su pensión de forma permanente, no temporal. El coeficiente reductor se aplica de por vida. No es algo que se recupere. Antes de tomar esa decisión, conviene hacer el cálculo comparativo con rigor.
Olvidar las lagunas de cotización propias
Años de baja médica larga, desempleo sin prestación, cuidado de hijos o mayores, trabajo informal o residencia en el extranjero sin convenio pueden dejar huecos en la vida laboral que perjudican la base reguladora. Algunos de esos huecos tienen cobertura legal (maternidad, determinadas situaciones de cuidado), pero otros no. Conviene revisarlos todos.
La pensión mínima y la pensión máxima: los dos límites del sistema
La pensión mínima garantizada
Cuando la pensión contributiva calculada resulta inferior al umbral mínimo establecido para cada tipo de jubilación, la Seguridad Social aplica un complemento para alcanzar ese mínimo, siempre que el pensionista cumpla los requisitos de ingresos y residencia. En 2026, los importes mínimos varían según la situación familiar del beneficiario: hay umbrales distintos para quien tiene cónyuge a cargo, cónyuge no a cargo o vive solo.
Este mecanismo protege a quienes han tenido carreras cortas o salarios muy bajos, pero tiene límites: quien ingresa más de cierta cantidad por otras vías (alquileres, rendimientos del capital, etc.) puede perder el complemento aunque su pensión contributiva sea baja.
La pensión máxima
En el otro extremo, el sistema tiene un techo que en 2026 ronda los 3.400-3.500 euros brutos mensuales. Ninguna pensión de jubilación, por alta que sea la base reguladora, puede superar ese importe. El techo sube cada año con la revalorización, pero siempre existe como límite absoluto.
Esta limitación tiene una consecuencia práctica importante: para quienes han cotizado siempre por bases altas, hay una parte de su contribución al sistema que no genera rendimiento directo en forma de pensión. Es el coste implícito de un sistema de reparto con solidaridad intergeneracional.
Retrasar la jubilación: el incentivo que pocos aprovechan
El sistema español contempla bonificaciones para quienes superan la edad ordinaria de jubilación sin solicitar la prestación. Por cada año adicional trabajado más allá de la edad legal, el pensionista puede optar entre un porcentaje adicional sobre la pensión (entre el 2% y el 4% anual, según los años cotizados), una cantidad a tanto alzado o una combinación de ambas.
Para quienes tienen salarios altos y ya habrían alcanzado el techo de la pensión máxima, este incentivo es económicamente irrelevante: ya no puede subir más. Pero para quienes están en la franja media —bases reguladoras de 1.800 a 2.800 euros— retrasar un año puede suponer entre 50 y 120 euros adicionales al mes durante toda la jubilación. Un cálculo que merece hacerse.
Qué pasa si has cotizado en más de un régimen
Una situación habitual para trabajadores mayores de 50 años es haber pasado por distintos regímenes de la Seguridad Social: años como asalariado en el régimen general, periodos como autónomo en el RETA, tal vez alguna etapa como empleado del hogar o en régimen agrario. La pensión en estos casos se calcula de forma conjunta, pero con matices que pueden afectar al resultado.
En las carreras mixtas entre régimen general y RETA, si las bases de cotización en uno y otro régimen han sido muy distintas, el resultado puede ser menos favorable de lo esperado. Quien ha cotizado muchos años por la base mínima de autónomos mientras como asalariado tenía bases más altas verá cómo esos años de autónomo arrastran la media hacia abajo.
Para entender con precisión cómo funciona el cálculo en estas situaciones, el artículo sobre el cálculo de pensión con carrera mixta ofrece una guía con ejemplos específicos para este tipo de trayectorias laborales.
La revalorización anual: la pensión no es una cifra estática
Las pensiones se revalorizan cada año conforme al IPC. Desde 2022, esa revalorización está garantizada por ley: la pensión no puede perder poder adquisitivo en términos generales. Esto es relevante porque una pensión de 1.500 euros en 2026 no es la misma que en 2036: irá creciendo nominalmente cada año, aunque el poder real dependa de cómo evolucione la inflación.
La garantía de revalorización con el IPC es, en términos prácticos, una de las características más valiosas de la pensión pública frente a otros vehículos de ahorro privado. Una renta fija privada de 1.500 euros al mes pierde valor con la inflación; la pensión pública, en principio, no.
Esto no significa que el sistema sea inmune a reformas futuras. El debate sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones es real, y a largo plazo pueden introducirse ajustes. Pero en el horizonte previsible, la revalorización por IPC está garantizada normativamente.
Una reflexión sobre el cálculo y sus límites
Las tablas y las estimaciones son útiles, pero tienen un límite claro: la vida laboral de la mayoría de las personas no es lineal. Hay años buenos y años malos, sectores que pagan más y sectores que pagan menos, empresas que cotizan correctamente y otras que no. Hay periodos de inactividad, cambios de carrera, accidentes vitales que nadie planifica.
La estimación de la pensión propia es un ejercicio que conviene hacer con los datos reales de la vida laboral personal, no con promedios genéricos. Las tablas de este artículo orientan; el informe de bases de cotización de la Seguridad Social, con los datos propios, concreta.
Saber cuánto se va a cobrar con antelación suficiente —idealmente diez años antes de la jubilación— permite tomar decisiones con margen. Completar años cotizados si es posible. Ajustar el ahorro privado si la pensión no va a ser suficiente. Planificar la edad de jubilación con criterio económico, no solo con cansancio acumulado.
El sistema da lo que el sistema puede calcular. Lo que hace cada uno con esa información es otra historia.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto cobraré de pensión si gano 1.500 euros al mes?
Con un salario habitual de 1.500 euros brutos mensuales y 37 años de cotización, la pensión estimada ronda los 1.100-1.250 euros brutos mensuales. Con 30 años cotizados, baja a la horquilla de 1.000-1.100 euros. Con 25 años, puede rozar los umbrales mínimos garantizados por el sistema. El resultado final depende de la evolución real de las bases de cotización durante los últimos 25 años de carrera.
¿Cuánto cobraré de pensión si gano 2.000 euros al mes?
Con 2.000 euros de salario habitual y una carrera de 37 años, la pensión estimada se sitúa entre 1.550 y 1.680 euros brutos mensuales. Con 30 años, esa cifra baja al entorno de 1.350-1.500 euros. Con 25 años cotizados, la pensión puede rondar los 1.100-1.200 euros mensuales. Son estimaciones orientativas: el cálculo exacto requiere los datos reales de las bases de cotización de los últimos 25 años.
¿La pensión se calcula sobre el salario bruto o el neto?
La pensión se calcula sobre la base de cotización, que es una cifra vinculada al salario bruto pero no idéntica. La base incluye el salario fijo y determinadas percepciones económicas, y tiene un tope máximo y un suelo mínimo fijados anualmente por la Seguridad Social. El salario neto no interviene en el cálculo de la pensión.
¿Qué pasa si toda mi vida he ganado poco? ¿Cobraré la pensión mínima?
Si la pensión contributiva calculada resulta inferior a los umbrales mínimos establecidos para cada tipo de jubilación, y se cumplen los requisitos de residencia e ingresos totales, la Seguridad Social aplica un complemento que eleva la prestación hasta esos mínimos. En 2026, la pensión mínima de jubilación ordinaria para mayores de 65 años con cónyuge a cargo supera los 950 euros mensuales. El complemento no es automático: requiere que los ingresos totales del pensionista no superen un límite anual.
¿Cuánto cobraré si gano 3.000 euros al mes y cotizo 30 años?
Con 3.000 euros de salario habitual durante los últimos 25 años y 30 años cotizados en total, la base reguladora ronda los 2.800-3.000 euros. Aplicando el porcentaje correspondiente a 30 años de cotización (aproximadamente el 84-86% de la base reguladora), la pensión estimada se sitúa entre 2.350 y 2.580 euros brutos mensuales. La cifra neta depende de la retención de IRPF aplicable.
¿Existe una pensión máxima aunque haya cotizado mucho?
Sí. El sistema español establece un tope absoluto a las pensiones de jubilación con independencia de las cotizaciones acumuladas. En 2026, esa cifra ronda los 3.400-3.500 euros brutos mensuales (en 14 pagas). Por encima de ese límite, cotizar más no incrementa la pensión futura. El tope se actualiza cada año conforme a la revalorización general de las pensiones.
¿Los 25 últimos años son siempre los que cuentan para calcular la pensión?
Actualmente, la base reguladora se calcula sobre los últimos 25 años de cotización. Hay una reforma en debate que podría ampliar ese periodo a 30 años con la posibilidad de descartar los menos favorables. Mientras la ley vigente no cambie, los 300 meses inmediatamente anteriores al hecho causante (la fecha de jubilación) son la referencia para calcular la base reguladora.
¿Cuánto cobra un jubilado que ha ganado siempre el salario mínimo?
Quien ha cotizado toda su vida cerca del salario mínimo suele obtener una pensión calculada en torno a los 850-960 euros brutos mensuales con 37 años de carrera completa, ya que la base mínima de cotización —que actúa como suelo aunque el salario real sea inferior— genera una base reguladora modesta. En muchos casos, esa pensión queda por debajo del mínimo garantizado, y el complemento a mínimos eleva la prestación hasta el umbral oficial. Para verificarlo con datos propios, es imprescindible revisar el informe de bases de cotización en la sede electrónica de la Seguridad Social.