El formulario permite indicar hasta tres opciones de destino por orden de preferencia. Aquí se comete uno de los errores más frecuentes: poner el mismo destino en las tres casillas. Eso no aumenta las probabilidades de conseguirlo; solo reduce las opciones de obtener plaza en cualquier lugar.
Otro error clásico: indicar como primera opción el destino más solicitado —Canarias en enero— sin estar realmente dispuesto a aceptar ningún otro. Si el sistema asigna la segunda o tercera opción y se rechaza sin causa justificada, puede haber penalizaciones en convocatorias futuras. Las preferencias indicadas deben ser destinos que de verdad se aceptarían.
Paso 4: esperar la asignación
El sistema asigna destinos teniendo en cuenta criterios de prioridad: situación económica —las pensiones más bajas tienen preferencia—, edad avanzada, y si es la primera vez que se solicita plaza. No es un sorteo completamente aleatorio.
La asignación llega por correo electrónico o se consulta en el portal. A partir de ahí hay un plazo tasado para confirmar la reserva y realizar el pago. Si no se confirma en ese plazo, la plaza puede perderse sin posibilidad de reclamación posterior.
Tabla de contenidos
Cómo elegir destino sin arrepentirse después
Esta es, probablemente, la decisión que más condiciona la experiencia. Y la que menos se piensa con detenimiento. El Imserso no es solo «ir a la playa»: hay destinos muy distintos entre sí, con características que pueden hacer que el mismo viaje sea completamente diferente para la misma persona.
El Levante: el equilibrio que pocos discuten
La costa levantina —Valencia, Alicante, Murcia— ofrece quizás el mejor equilibrio entre clima, calidad hotelera y comunicaciones. En temporada Imserso el tiempo es fresco pero estable, la lluvia es poco frecuente y los días de sol abundan. Las ciudades están cerca: se puede salir del hotel y llegar al centro en transporte público sin depender del autocar. Mercados, barrios históricos, gastronomía local. Es el destino que menos decepciona porque las expectativas y la realidad raramente se alejan demasiado.
Andalucía: amplitud de oferta con matices
La Costa del Sol, la Costa de la Luz y Almería tienen una oferta amplia de hoteles participantes en el Imserso y, en general, de buena calidad para el segmento. El inconveniente aparece en los destinos más aislados, donde la dependencia del autocar del hotel para cualquier salida puede hacerse notar con los días. Quien quiera libertad de movimiento debe asegurarse de que el hotel está bien comunicado o de que el destino tiene vida propia más allá de la línea de playa.
Las Canarias: el destino más disputado, con razones evidentes
Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote. Clima garantizado en enero, infraestructura turística madura, excursiones variadas y una calidad hotelera consistente. Es el destino más solicitado del programa, y con razón. El problema es precisamente ese: todo el mundo lo quiere.
Quien lo obtiene en primera opción ha tenido suerte y debe aprovecharlo. Quien lo pone como única opción real y rechaza cualquier otra asignación se está poniendo en una posición complicada. Para quienes tienen movilidad reducida o sienten aprensión ante los vuelos, conviene considerarlo: los destinos insulares implican avión, con todo lo que eso conlleva en tiempo y logística.
Las Islas Baleares: infrautilizadas e infravaloradas
Mallorca, Menorca e Ibiza fuera de temporada son una opción que muchos no consideran porque el imaginario del Imserso apunta siempre en la misma dirección. Los precios son algo más elevados que en la península, pero la calidad hotelera tiende a ser notable y la masificación turística desaparece por completo en invierno. Quien quiera tranquilidad y un entorno de calidad debería valorarlo antes de descartarlo.
El norte: para quien no le teme al verde
Galicia, Asturias, Cantabria. Clima más fresco y húmedo, pero paisajes excepcionales y una gastronomía que compite con cualquier destino nacional. Para quienes viajan desde el sur puede ser una experiencia muy distinta a lo habitual. Para quienes residen precisamente en esas comunidades, suele ser la opción menos valorada por razones obvias: uno no viaja al Imserso para quedarse en casa.
| Destino | Clima en invierno | Movilidad sin autocar | Calidad hotelera media | Nivel de demanda |
|---|---|---|---|---|
| Levante (Alicante, Valencia, Murcia) | Fresco y soleado | Alta | Buena | Media-alta |
| Andalucía (Costa del Sol, Almería) | Templado, variable | Media | Buena-variable | Alta |
| Canarias | Cálido y estable | Media | Muy buena | Muy alta |
| Baleares | Fresco, pocas lluvias | Media-baja | Buena | Media |
| Galicia / Asturias / Cantabria | Frío y húmedo | Variable | Buena | Baja |
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Lo que está incluido y lo que hay que pagar aparte
Uno de los focos de decepción más habituales nace de suponer que el precio cubre más de lo que cubre. La claridad aquí evita muchos disgustos.
Qué incluye el precio base
- Transporte de ida y vuelta desde el punto de salida asignado (autocar para destinos peninsulares, avión para islas)
- Alojamiento en habitación doble o individual según la solicitud
- Manutención en régimen de pensión completa o media pensión, según el programa
- Seguro de viaje básico con cobertura de asistencia médica de urgencias y cancelación por causa justificada
Qué no está incluido
- Las excursiones opcionales que organiza el hotel o una agencia externa
- Las bebidas durante las comidas, salvo agua en la mayoría de los casos
- Los gastos personales: lavandería, llamadas, artículos de farmacia
- Las propinas
- Los tratamientos adicionales en balnearios, más allá del número básico incluido en el programa de termalismo
- El suplemento por habitación con vistas o de categoría superior
- Los consumos en bar o cafetería fuera de los horarios de comida
| Concepto | ¿Incluido? | Observaciones |
|---|---|---|
| Transporte de ida y vuelta | Sí | Desde el punto de salida asignado, no desde domicilio |
| Alojamiento | Sí | Habitación estándar sin garantía de vistas |
| Pensión completa o media pensión | Sí | Sin bebidas en la mayoría de hoteles |
| Seguro de viaje básico | Sí | Cobertura limitada; no sustituye a un seguro personal amplio |
| Excursiones | No | Opcionales, se pagan aparte |
| Habitación con vistas o superior | No | Se puede solicitar y abonar el suplemento correspondiente |
| Bebidas en las comidas | Depende del hotel | Verificarlo en la confirmación de la reserva |
Para una estancia de diez días con un par de excursiones y gastos personales razonables, el coste total por persona puede moverse entre 300 y 600 euros. Comparado con el mismo hotel en temporada alta o con un paquete turístico equivalente en el mercado libre, el ahorro puede superar el 60%. Eso, con todos los matices que se quieran añadir, es un hecho que resulta difícil de ignorar.
Planificar para disfrutar, no para aguantar
La diferencia entre una buena experiencia y una mediocre raramente está en el hotel. Está en cómo se llega preparado. Y preparado significa tres cosas concretas: el equipaje adecuado, la salud bien gestionada y el tiempo libre planificado.
Antes de salir: lo práctico que nadie explica
El seguro básico del Imserso cubre emergencias, pero tiene límites claros. Para quienes toman medicación crónica, lo más sensato es llevar cantidad suficiente para toda la estancia más unos días de margen. Cambiar de médico durante unas vacaciones es posible pero implica tiempo y trámites. Es una complicación perfectamente evitable.
También conviene llevar una lista actualizada de los medicamentos que se toman, con las dosis y los principios activos. Si hay una urgencia médica lejos de casa y quien atiende no puede preguntar, esa lista puede ser determinante. No pesa nada y puede valer mucho.
Revisar el DNI o pasaporte es otro de esos detalles que parecen obvios hasta que no lo son. Más de un viajero ha descubierto que el suyo llevaba años caducado cuando ya tenía la maleta hecha y el autocar salía al día siguiente.
El equipaje: pensar en frío, no en calor
Para destinos de costa en invierno, el error más frecuente es cargar cinco bañadores y olvidar el jersey. Las tardes en la costa levantina en diciembre pueden sorprender con frío, y en el norte de Tenerife el viento hace que la temperatura percibida baje varios grados respecto al termómetro. El equilibrio entre ropa de abrigo y ropa de verano importa más de lo que se piensa al hacer la maleta.
El calzado cómodo es fundamental. Los destinos del Imserso no son montaña, pero sí implican caminar: por el hotel, por el paseo marítimo, por los cascos históricos en las excursiones. Quien viaja con calzado incómodo tiene las vacaciones comprometidas desde el primer día.
Las excursiones: elegir, no acumular
El hotel organizará excursiones opcionales cuyos precios suelen ser razonables. La tentación es apuntarse a todas para no perderse nada. El resultado habitual es agotamiento y la sensación de haber pasado las vacaciones en un autocar con paradas en tiendas de souvenirs.
Una o dos excursiones bien elegidas, adaptadas a los propios intereses y a las condiciones físicas reales, son mejor que cinco que acaban con los pies destrozados y el humor deteriorado. Antes de apuntarse, conviene preguntar cuánto tiempo implica el autocar, cuánto hay que caminar y si hay desniveles o escaleras que puedan ser un problema.
El tiempo libre: la parte que más se desaprovecha
El programa del Imserso no ocupa todo el día. Hay mañanas libres, tardes sin actividad programada, tiempo para explorar por cuenta propia. Quien no planifica ese tiempo libre acaba pasándolo en el bar del hotel o viendo la televisión en la habitación, y luego se queja de que el viaje fue aburrido.
Antes de salir vale la pena buscar qué hay cerca del hotel: un mercado, un casco histórico, una ruta de paseo costera, una cafetería local donde no haya otros turistas. Una tarde en el mercado central de Valencia o en el casco antiguo de Cartagena es infinitamente más interesante que la tercera película de la tarde en la habitación. En el artículo sobre actividades para jubilados hay propuestas organizadas por tipo de interés y nivel de actividad física que pueden servir de punto de partida.
Los errores más frecuentes (y cómo no caer en ellos)
Muchos de los malos recuerdos del Imserso son autoconstruidos. Estos son los errores que se repiten con más regularidad:
Ir sin querer ir de verdad
Hay quien se apunta porque «todo el mundo lo hace», porque la familia insiste en que «te vendrá bien salir» o porque llevan tres años intentando conseguir plaza y ya es una cuestión de principios. Si no hay disposición real a disfrutar, el resultado es predecible. El programa no puede generar motivación donde no la hay.
Comparar con otro tipo de viaje
El Imserso no es un crucero de lujo, no es el hotel de luna de miel de hace cuarenta años y no es un resort todo incluido del Caribe. Compararlo con cualquiera de estas cosas es una trampa garantizada. Es un programa de turismo social de calidad razonable a un precio excepcional. Quien lo acepta como tal, lo aprovecha. Quien no, sufre.
No pedir preferencias de habitación al confirmar
Los hoteles asignan habitaciones por defecto. Si se quiere habitación en planta alta, con vistas al mar o alejada del ascensor —que en muchos hoteles de temporada resulta ruidoso hasta las tantas—, hay que pedirlo en el momento de confirmar la reserva, no cuando se llega al mostrador de recepción. La petición no garantiza la asignación, pero la aumenta significativamente. Quien no pide, no recibe.
Ignorar las opiniones del hotel antes de llegar
El Imserso publica el listado de hoteles participantes antes de que empiece la temporada. Una búsqueda con el nombre del hotel y la palabra «opiniones» no lleva más de diez minutos y puede anticipar si hay problemas estructurales de servicio, ruido, comida o limpieza. Los hoteles con malas reseñas sostenidas en el tiempo no suelen mejorar porque en invierno les lleguen los clientes del Imserso.
Depender exclusivamente de las actividades organizadas
El programa de actividades del hotel es un complemento, no el eje de las vacaciones. Quien lo toma como su único plan de ocio se expone al aburrimiento y a la repetición. La autonomía —pasear, explorar, decidir por cuenta propia— es parte fundamental del disfrute, y no requiere ni presupuesto ni planificación sofisticada.
No ajustar el destino a las condiciones físicas reales
Pedir un destino que implica largas caminatas cuando hay problemas serios de rodilla, o apuntarse a una excursión de montaña cuando el médico ha recomendado reposo, no es optimismo: es un error con consecuencias físicas reales. El Imserso tiene destinos y modalidades para todos los perfiles de movilidad. Elegir bien es elegir con honestidad respecto a uno mismo.
La dimensión social del Imserso: lo que nadie cuenta
Buena parte de la experiencia del Imserso no tiene que ver con el hotel ni con el destino: tiene que ver con las personas con las que se comparte el viaje. Y esta dimensión, la más difícil de cuantificar en cualquier análisis de coste-beneficio, es también la que genera los recuerdos más duraderos.
Para quienes viajan solos
El Imserso es, para muchas personas que viven solas, la única oportunidad de compañía sostenida durante varios días seguidos. Esta no es una consideración menor ni sentimental: la soledad en la jubilación es un problema real y documentado, y el programa ofrece de manera casi casual una solución parcial a algo que pocas políticas públicas han sabido abordar con la misma eficacia.
Conocer a alguien durante un viaje del Imserso y mantener el contacto durante años no es una excepción romántica: es algo que ocurre con notable frecuencia. La condición es estar disponible para ello. No encerrarse en la habitación después de cenar, comer en la mesa común, apuntarse a alguna actividad grupal aunque no sea el plan favorito. La disponibilidad es la condición necesaria; el resto se da solo.
Para parejas
El Imserso puede ser una excelente opción para quienes quieren viajar juntos sin el estrés de organizarlo todo. La logística la resuelve el programa; solo hace falta ocuparse de disfrutar. Pero también puede ser un espejo incómodo de dinámicas que en casa quedan diluidas por la rutina. Diez o quince noches compartiendo habitación, comedor y tiempo libre puede revelar cosas. No siempre malas, pero a veces sorprendentes.
La cuestión generacional: ni viejos ni turistas de empresa
Existe una resistencia —comprensible, aunque a veces exagerada— a la imagen del Imserso como «cosa de viejos». La edad media de los participantes ha bajado progresivamente, y no es raro encontrar jubilados de 65 años en perfecta forma física viajando en el mismo grupo que personas de 82. El rango es amplio, y el perfil más homogéneo de lo que el estereotipo sugiere.
Decidir que el Imserso «no encaja con la propia imagen» porque el logotipo evoca a una generación anterior es una pena, especialmente cuando el precio es lo que es. La identidad no debería ser tan frágil como para verse amenazada por el destino de las vacaciones. Si esta resistencia resuena, el artículo cómo viajar con el Imserso sin sentirse viejo aborda exactamente ese punto con bastante más franqueza de lo habitual.
Cuánto cuesta realmente un viaje del Imserso
Los precios del Imserso son públicos y se actualizan cada temporada. Los rangos orientativos para hacerse una idea:
| Destino | Duración | Precio orientativo por persona (titular) | Régimen incluido |
|---|---|---|---|
| Costa peninsular (Levante, Andalucía) | 8 noches | 155 € – 270 € | Pensión completa |
| Costa peninsular (Levante, Andalucía) | 15 noches | 250 € – 420 € | Pensión completa |
| Canarias / Baleares | 10 noches | 275 € – 510 € | Media pensión o pensión completa |
| Termalismo Saludable | 12 días | 225 € – 400 € | Pensión completa + tratamientos básicos |
Estos precios son orientativos y pueden variar entre temporadas. Los datos exactos y actualizados de cada convocatoria se publican en el portal oficial del Imserso antes de que abra el plazo de inscripción.
El acompañante paga en muchos casos una tarifa diferente a la del titular, que puede ser ligeramente superior porque el subsidio del Estado está vinculado directamente a la condición de pensionista del titular. No es que el acompañante pague más por ser acompañante: es que el titular tiene un beneficio adicional por su condición.
Al precio de la plaza hay que añadir los gastos personales ya mencionados. Un cálculo realista para diez días con dos excursiones y consumos varios puede sumar entre 100 y 200 euros adicionales. En total, unas vacaciones completas con transporte y manutención por 350-600 euros es una cifra que el mercado turístico libre no puede replicar.
El termalismo saludable: el programa más infravalorado
El programa de Termalismo Saludable merece atención específica porque funciona de manera diferente al de vacaciones en playa y atiende a un perfil bien distinto.
Los balnearios participantes —repartidos por toda la geografía española, con especial concentración en Castilla y León, Galicia, Extremadura y Aragón— ofrecen tratamientos hidrotermales básicos incluidos en el precio. No son spas de hotel: son establecimientos médico-balnearios con protocolo de tratamiento supervisado por profesionales sanitarios. La diferencia no es cosmética.
Para quién tiene sentido el termalismo
Para personas con enfermedades reumáticas, artrosis, problemas circulatorios, afecciones respiratorias o piel sensible que se benefician de tratamientos con aguas mineromedicinales. No es un destino de ocio convencional: es una apuesta por el bienestar físico con un respaldo científico que el spa de cualquier hotel de playa no puede ofrecer.
El trámite adicional que hay que anticipar
A diferencia del programa de vacaciones, el termalismo requiere un paso previo: el médico de cabecera debe cumplimentar un impreso que indique que el termalismo es beneficioso para el paciente. No es un trámite complejo, pero hay que solicitarlo con suficiente antelación antes de que abra el plazo de inscripción. Quien lo deja para el último momento se encuentra con citas imposibles y plazos que no esperan.
Cómo gestionar una incidencia durante el viaje
Las cosas no siempre salen como se planifica. Saber actuar ante una incidencia puede ahorrar tiempo, dinero y estrés innecesario.
Problema con el hotel o la habitación
Si la habitación no cumple las condiciones contratadas o hay un problema grave de servicio, la primera acción es comunicarlo a recepción y exigir que quede constancia por escrito. Si no se resuelve, el delegado del Imserso suele estar presente en los hoteles del programa durante las primeras jornadas de cada turno. Guardar toda la documentación de las reclamaciones es esencial si posteriormente se quiere presentar una queja formal con alguna expectativa de resultado.
Problema de salud durante el viaje
El seguro básico del Imserso cubre urgencias médicas. Para casos que no sean urgencia, se puede acudir al centro de salud más cercano con la tarjeta sanitaria. Llevar la lista de medicamentos habituales con principios activos y dosis puede ser determinante si quien atiende no habla el idioma propio del paciente o necesita información rápida.
Cancelación antes de salir
Si hay que cancelar por causa justificada —enfermedad propia documentada, hospitalización, fallecimiento de familiar directo—, el seguro incluido cubre los costes. La documentación acreditativa, sea un informe médico o un certificado de defunción, hay que guardarla y presentarla en plazo. Las cancelaciones sin causa justificada pueden conllevar penalizaciones en futuras convocatorias: conviene leer las condiciones de cancelación en el momento de confirmar la reserva.
Lo que el Imserso no cubre (y cómo complementarlo)
El programa tiene límites claros y no pretende cubrir todas las necesidades vacacionales de un jubilado activo. Cubre una franja de temporada específica —de octubre a mayo aproximadamente—, con destinos concretos y un formato de viaje determinado. El verano queda fuera. Los destinos de largo radio quedan fuera. La total flexibilidad de horarios queda fuera.
Las comunidades autónomas tienen sus propios programas de turismo social que funcionan de manera independiente al Imserso y que en muchos casos cubren meses o destinos diferentes. La combinación de varios programas a lo largo del año puede completar un calendario de viajes muy razonable a precios asequibles para quien quiera seguir viajando más allá de lo que el Imserso ofrece.
Para el verano existen opciones específicas orientadas a mayores con descuentos en transporte y alojamiento que merece la pena explorar con tiempo. El precio no será el del Imserso, pero puede seguir siendo competitivo con la planificación adecuada.
La burocracia: inevitable pero manejable
El Imserso es una institución pública española. Eso implica sus propios tiempos, sus propios formularios y su propia lógica administrativa que no siempre coincide con la del usuario. El portal se cae. Las asignaciones tardan más de lo que parece razonable. Los teléfonos de atención tienen esperas que ponen a prueba la paciencia de cualquiera.
Nada de esto es exclusivo del Imserso: es el precio previsible de cualquier gestión pública a escala masiva. Quien llega con esa expectativa calibrada lo maneja sin drama. Quien llega esperando la eficiencia de una empresa privada de servicios premium se lleva una decepción innecesaria.
La clave, como en casi todo lo relacionado con trámites administrativos en España, es la anticipación. Preparar la documentación antes de que abra el plazo. Consultar el portal con tiempo suficiente. Confirmar la reserva en cuanto llegue la asignación. Cada día de margen que se gana es un punto de estrés menos.
Reflexión final
El Imserso es, en el fondo, una oportunidad de vacaciones a precio de coste que muchos países europeos envidian. Tiene sus limitaciones, sus inercias burocráticas y sus hoteles de calidad variable. Pero ofrece algo que el mercado libre no puede replicar a ese precio: transporte, alojamiento, manutención y compañía, todo en un solo paquete accesible para cualquier pensionista.
Quienes llegan con expectativas ajustadas, el equipaje bien pensado y cierta disposición a lo inesperado tienen todas las papeletas para disfrutarlo. Quienes llegan buscando lo que no es, sufrirán con independencia del hotel que les haya tocado.
En eso, como en tantas otras cosas, el destino importa menos de lo que se piensa.
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Preguntas frecuentes sobre el Imserso
¿Quién puede solicitar plaza en el Imserso?
Pueden solicitar plaza los pensionistas de jubilación con 65 años o más, los pensionistas de jubilación anticipada en cualquier modalidad, los pensionistas de incapacidad permanente con 60 años o más y los pensionistas de viudedad o orfandad con 60 años o más. El cónyuge o pareja de hecho puede acompañar al titular aunque no cumpla los requisitos de edad ni tenga pensión propia.
¿Cuánto cuesta un viaje del Imserso?
Los precios varían según destino, duración y tipo de habitación. Para estancias de 8 noches en la costa peninsular, el precio orientativo se mueve entre 155 y 270 euros por persona incluyendo transporte, alojamiento y pensión completa. Los destinos insulares como Canarias o Baleares tienen precios algo más elevados. Los datos exactos de cada temporada se publican en el portal oficial del Imserso antes de que abra el plazo de inscripción.
¿Cómo funciona el proceso de inscripción al Imserso?
La inscripción se realiza a través del portal web del Imserso durante un plazo específico que suele abrirse en septiembre u octubre. Se pueden indicar hasta tres preferencias de destino. La asignación se realiza mediante un sistema que pondera la situación económica, la edad y si es la primera vez que se solicita. No es una carrera de velocidad pura, aunque conviene tener toda la documentación preparada de antemano.
¿Qué incluye el precio del viaje del Imserso?
El precio incluye el transporte de ida y vuelta desde el punto de salida asignado, el alojamiento en habitación estándar, la manutención en régimen de pensión completa o media pensión según el programa, y un seguro básico de viaje. No están incluidas las excursiones opcionales, las bebidas fuera de las comidas en la mayoría de hoteles, los gastos personales ni los suplementos por habitaciones de categoría superior.
¿Puedo ir solo al Imserso sin conocer a nadie?
Sí, y la experiencia puede ser especialmente enriquecedora. Los grupos son heterogéneos y la convivencia en el hotel facilita el contacto con otras personas. Las actividades organizadas y las comidas en sala común son los momentos que más favorecen las relaciones. Para quienes viven solos, el Imserso puede ser una de las mejores apuestas sociales del año.
¿Qué pasa si me asignan un destino que no quería?
Se puede aceptar o rechazar la plaza asignada. Si se rechaza sin causa justificada, puede haber penalizaciones en convocatorias futuras. Por eso es importante indicar como opciones únicamente los destinos que realmente se estarían dispuestos a aceptar. Poner tres opciones reales y distintas es siempre mejor estrategia que insistir en una sola.
¿Cuándo empieza la inscripción del Imserso 2025-2026?
El plazo de inscripción suele abrirse en septiembre u octubre para la temporada que comienza en noviembre. Las fechas exactas se publican en el portal oficial del Imserso y en el Boletín Oficial del Estado. Conviene consultar la web oficial con suficiente antelación para no perder el plazo ni encontrarse sin documentación preparada cuando abra.
¿El Imserso es solo para personas con movilidad reducida o problemas de salud?
No. El programa está diseñado para pensionistas activos que quieren disfrutar de vacaciones a precio muy asequible, con independencia de su condición física. La mayoría de los participantes no tiene ninguna limitación funcional especial. Todos los hoteles participantes deben cumplir requisitos básicos de accesibilidad, y el programa de Termalismo Saludable está específicamente orientado a personas con determinadas patologías, pero el programa general es para cualquier pensionista que cumpla los requisitos de edad y situación administrativa.