Cómo leer la vida laboral y detectar errores a tiempo

Hay documentos que se guardan en un cajón durante años. La vida laboral suele ser uno de ellos. Se descarga, se mira por encima, se comprueba que el nombre está bien escrito y se vuelve a cerrar. Hasta que un día, cerca de la jubilación, alguien descubre que faltan meses. O que las bases de cotización no coinciden. O que un contrato que duró un año figura como si hubieran sido tres semanas.

Entonces ya no es un papel. Es dinero.

La vida laboral de la Seguridad Social no es un trámite menor. Es el historial oficial de toda la cotización acumulada. De ella dependen la pensión, el paro, las incapacidades y, en muchos casos, la tranquilidad futura. Y como cualquier historial administrativo, puede contener errores.

Conviene aprender a leerla con calma y con criterio. No hace falta ser asesor laboral. Hace falta saber dónde mirar.

Qué es exactamente la vida laboral (y qué no es)

El informe de vida laboral es un documento emitido por la Tesorería General de la Seguridad Social que recoge todos los periodos en los que una persona ha estado dada de alta en algún régimen del sistema: general, autónomos, agrario, empleados de hogar, etc.

Incluye:

  • Fechas de alta y baja.
  • Tipo de contrato o régimen.
  • Empresa o empleador.
  • Número total de días cotizados.

No incluye, en cambio, las bases de cotización detalladas mes a mes (eso se consulta en otro informe específico de bases), ni explica por qué se ha cotizado más o menos. Tampoco interpreta nada. Es un registro frío.

Puede solicitarse gratuitamente en la sede electrónica de la Seguridad Social:
https://portal.seg-social.gob.es

El documento llega en PDF y, a primera vista, parece claro. El problema es que no siempre lo es.

Por qué es importante revisarla antes de que sea tarde

En España, el derecho a pensión contributiva depende de dos grandes variables: los años cotizados y las bases de cotización. Si faltan periodos, si hay lagunas mal integradas o si un alta no está correctamente registrada, el impacto puede ser real.

Un ejemplo habitual: contratos temporales encadenados que no figuran correctamente. O empresas que no tramitaron la baja en su momento. O periodos de prácticas que nunca cotizaron. Todo eso suma o resta días.

El sistema calcula la pensión con lo que consta en sus bases de datos. No con lo que se recuerda. La memoria no computa.

Revisar la vida laboral cada cierto tiempo —no solo a los 63 años— permite detectar errores cuando todavía es posible corregirlos sin prisas.

Cómo está estructurada la vida laboral

El informe suele dividirse en bloques cronológicos. Cada línea corresponde a un periodo de alta en un régimen determinado.

Los campos clave son:

Régimen

Indica el tipo de cotización: Régimen General, Autónomos (RETA), Agrario, Empleados de Hogar, etc.

Un cambio de régimen implica reglas distintas de cotización. Conviene comprobar que el régimen que figura coincide con la situación real.

Empresa o empleador

Aparece el nombre o razón social. Si se trabajó en una filial o empresa absorbida, puede aparecer una denominación distinta a la recordada. No es necesariamente un error, pero conviene verificarlo.

Fecha de alta y fecha de baja

Aquí empiezan muchos problemas.

Las fechas deben reflejar exactamente el inicio y el fin del contrato o actividad. Un día menos puede parecer irrelevante. No lo es si se repite varias veces.

Hay que comprobar:

  • Que no falten periodos.
  • Que no haya solapamientos extraños.
  • Que las bajas coincidan con la fecha real de finalización.

Tipo de contrato o coeficiente de parcialidad

En contratos a tiempo parcial aparece un coeficiente que indica el porcentaje de jornada.

Esto es importante porque afecta al cómputo de días cotizados en determinadas situaciones históricas. La normativa ha cambiado con los años y los contratos parciales han sido fuente habitual de litigios.

Si se trabajó media jornada durante años, conviene revisar que el coeficiente sea correcto.

Días totales cotizados

Al final del informe aparece el total acumulado. Es una cifra relevante, pero no debe mirarse sin entender cómo se ha construido.

No todos los días tienen el mismo peso en términos económicos. Para eso hay que acudir al informe de bases.

Las bases de cotización: el otro documento imprescindible

La vida laboral dice cuánto tiempo se ha cotizado. El informe de bases dice cuánto.

La pensión se calcula a partir de las bases de cotización de los últimos años (actualmente se está ampliando progresivamente el periodo de cómputo). Por eso no basta con saber que se trabajó. Hay que saber con qué salario declarado.

El informe de bases también puede solicitarse en la sede electrónica de la Seguridad Social. Es recomendable revisarlo junto con la vida laboral.

Errores frecuentes:

  • Bases más bajas de lo esperado.
  • Meses sin base pese a figurar alta.
  • Cambios bruscos sin explicación.

A veces el error es administrativo. Otras veces refleja decisiones empresariales que pasaron desapercibidas.

Señales de que algo no cuadra

No siempre hay errores, pero hay patrones que invitan a revisar con lupa.

Periodos que no aparecen

Si se recuerda haber trabajado en una empresa y no figura ningún rastro, puede deberse a:

  • Contrato no formalizado correctamente.
  • Alta que nunca se tramitó.
  • Trabajo en economía informal (que no computa).

En este último caso, no hay mucho margen. En los otros, sí.

Lagunas inesperadas

Entre una baja y una nueva alta puede haber días o meses sin cotización.

A veces es correcto (desempleo sin prestación, excedencias, pausas voluntarias). Otras veces es fruto de un error de comunicación entre empresa y Seguridad Social.

Las llamadas lagunas de cotización afectan al cálculo de la base reguladora. En el Régimen General se integran parcialmente, pero en autónomos no siempre. Conviene entender cómo funcionan. En Jubilistos ya se ha explicado en detalle aquí:
https://jubilistos.com/lagunas-de-cotizacion/

Coeficientes de parcialidad incorrectos

Un 50% que en realidad era un 75%. O viceversa.

Con la normativa actual, los días trabajados a tiempo parcial cuentan como días completos a efectos de carencia, pero el importe de la base sigue siendo proporcional. Si el coeficiente está mal, la base también puede estarlo.

Empresas duplicadas o solapamientos raros

Dos altas simultáneas en empresas donde solo se trabajó en una. O periodos que se pisan sin sentido.

Puede ser pluriempleo real. O puede ser un error.

Autónomos con meses “desaparecidos”

En el RETA, cualquier retraso en el pago puede generar incidencias. También los cambios de base o modificaciones de actividad.

Si faltan meses, hay que revisar con detalle.

Qué hacer si se detecta un error

La buena noticia es que muchos errores pueden corregirse. La mala es que no siempre es inmediato.

El procedimiento habitual es presentar una solicitud de rectificación ante la Tesorería General de la Seguridad Social. Puede hacerse telemáticamente o presencialmente con cita previa.

Conviene aportar:

  • Contratos de trabajo.
  • Nóminas.
  • Certificados de empresa.
  • Vida laboral antigua si se conserva.
  • Cualquier documento que pruebe la relación laboral.

La administración revisa el expediente y, si procede, corrige los datos.

En casos complejos puede ser necesario acudir a la vía judicial, aunque no es lo habitual.

La clave es el tiempo. Detectar el error diez años antes de jubilarse es muy distinto a hacerlo cuando ya se ha solicitado la pensión.

Casos reales que conviene tener en mente

Un trabajador del sector hostelero encadenó contratos temporales durante años. En su vida laboral figuraban múltiples altas y bajas con días sueltos perdidos entre contratos. Nadie se había molestado en comprobarlos. Al revisar con calma, se detectaron semanas que no constaban pese a haber trabajado. Con nóminas en mano, se corrigieron.

Una autónoma cambió de base de cotización varias veces sin prestar demasiada atención. Años después descubrió que durante un periodo la base era la mínima cuando creía haberla subido. No era un error del sistema. Era una decisión que no se revisó. El impacto en la futura pensión era relevante.

No todo es culpa de la administración. A veces el error es simplemente no haber mirado.

Cuándo conviene revisar la vida laboral

No hay que esperar a los 60.

Hay tres momentos especialmente razonables:

  1. Tras cambiar de empresa o finalizar un contrato relevante.
  2. Después de un periodo largo como autónomo.
  3. A partir de los 50 años, como parte de una revisión periódica.

La revisión no lleva más de una hora si se hace con método.

Es un ejercicio de orden. Como revisar el estado de una cuenta corriente. Nadie espera a tener un problema grave para comprobar si los números cuadran.

Cómo interpretar los días cotizados de verdad

El número total de días cotizados que aparece en la vida laboral puede inducir a error si no se entiende el contexto.

Para tener derecho a pensión contributiva se exige un mínimo de 15 años cotizados, de los cuales al menos 2 deben estar dentro de los 15 años inmediatamente anteriores a la jubilación. Además, para cobrar el 100% de la base reguladora se exige un número mayor de años (que está aumentando progresivamente).

No basta con superar el mínimo. El porcentaje final depende de la carrera completa.

En Jubilistos se ha explicado con detalle la diferencia entre pensión contributiva y no contributiva aquí:
https://jubilistos.com/pension-contributiva-vs-no-contributiva/

La vida laboral es el punto de partida para hacer ese cálculo. Sin ella, cualquier estimación es especulación.

Errores habituales al interpretar la vida laboral

Uno de los más frecuentes es pensar que todos los años pesan igual. No es así. Los últimos años suelen tener más impacto en el cálculo de la pensión, especialmente si las bases son más altas.

Otro error común es asumir que los periodos de desempleo siempre perjudican por igual. Depende de si hubo prestación contributiva y de cómo se integren las lagunas.

También es habitual no distinguir entre días naturales y días efectivos en contratos parciales antiguos.

La normativa ha cambiado varias veces. Lo que fue cierto en 2005 puede no serlo hoy.

Parte práctica: cómo revisar la vida laboral paso a paso

Conviene hacerlo con calma y con una hoja al lado.

Primero, comprobar los datos personales y el total de días.

Después, recorrer cronológicamente cada periodo y hacerse tres preguntas simples:

  1. ¿Trabajaba realmente en esa empresa en esas fechas?
  2. ¿La jornada y el régimen coinciden con la realidad?
  3. ¿Hay huecos que no recuerdo o que no encajan?

Si surge una duda, no dejarla pasar.

En paralelo, descargar el informe de bases y revisar los últimos años con especial atención. Comparar con nóminas si se conservan.

No hace falta obsesionarse. Hace falta rigor.

Un apunte sobre tranquilidad y responsabilidad

El sistema de pensiones español es complejo. Tiene normas, excepciones, transiciones y reformas en marcha. Pero hay algo que sigue siendo individual: la responsabilidad de revisar los propios datos.

No se trata de desconfiar por sistema. Se trata de no delegar completamente.

La vida laboral no es un documento técnico para expertos. Es el historial económico de décadas de trabajo. Merece una lectura atenta.

A veces todo está correcto. Y se cierra el PDF con cierta paz.

Otras veces hay algo que chirría. Y ahí empieza una gestión que conviene hacer sin dramatismo, pero sin aplazarla.

Porque la jubilación no se improvisa en el último año. Se construye durante décadas, también en los detalles administrativos.

Y la vida laboral es uno de esos detalles que, cuando llega el momento, deja de ser pequeño.

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Prueba a descargarla hoy. Mañana seguimos.


Preguntas frecuentes sobre cómo leer la vida laboral

¿Cada cuánto tiempo conviene revisar la vida laboral?

No existe una obligación legal de revisarla periódicamente, pero es recomendable hacerlo tras cambios laborales importantes y, en cualquier caso, a partir de los 50 años como mínimo cada uno o dos años.

¿Qué hago si falta un periodo trabajado en mi vida laboral?

Debe solicitarse una rectificación ante la Tesorería General de la Seguridad Social aportando contratos, nóminas u otros documentos que acrediten la relación laboral. Cuanto antes se haga, más sencillo suele ser el proceso.

¿La vida laboral incluye las bases de cotización?

No. La vida laboral muestra periodos y días cotizados. Para conocer las bases de cotización es necesario solicitar el informe específico de bases.

¿Un contrato a tiempo parcial reduce los días cotizados?

Con la normativa actual, los días trabajados cuentan como días completos a efectos de carencia, aunque la base de cotización es proporcional a la jornada. En periodos antiguos puede haber particularidades.

¿Puedo jubilarme si tengo lagunas de cotización?

Depende del total de años cotizados y de cómo se integren esas lagunas. En el Régimen General, ciertas lagunas se integran con bases mínimas; en autónomos el tratamiento es distinto. Conviene analizar cada caso concreto.

¿La Seguridad Social corrige automáticamente los errores?

No siempre. Algunos errores se detectan en cruces de datos, pero muchos solo se corrigen si el interesado los comunica y aporta documentación.


Información general con fines orientativos. No constituye asesoramiento financiero ni jurídico personalizado. Ante situaciones complejas, conviene consultar con un profesional o directamente con la Seguridad Social.

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